MAHMUD DARWISH






Por: MARÍA LUISA PRIETO

Mahmud Darwish no sólo es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos sino también una leyenda viva: sus libros circulan a millares por todos los países árabes y los estadios se llenan para escuchar sus recitales poéticos, acontecimientos irrepetibles que nadie quiere perderse. Hombre laico y moderno, refinado y elegante, Darwish es un palestino de diálogo, aunque su voluntad no se doblegue fácilmente ni esté dispuesto a hacer concesiones humillantes. Una de sus mayores esperanzas es revitalizar la literatura palestina, procurar a toda costa que los problemas políticos no la paralicen. Y para los palestinos, la proximidad física de su poeta es como una fiesta continua, un símbolo de la cultura palestina. No obstante, a pesar de haber alcanzado con creces las metas soñadas, el poeta, desde su actual residencia entre Jordania y Cisjordania, aspira a poder regresar algún día a su tierra natal, Galilea, donde nació el 13 de marzo de 1942.

Procedente de un ambiente campesino, sus primeros años los pasó en Birwa, una pequeña aldea de Galilea, situada a unos nueve kilómetros de Acre, donde sus padres poseían unas tierras que cultivaban para poder vivir.

En 1948, tras la retirada de las tropas británicas de Palestina y la implantación del Estado de Israel, su familia –como miles de familias palestinas- se vio obligada a huir de su casa para salvar la vida. Permanecieron un año en el Líbano y al regresar a Palestina se encontraron con que Birwa había sido completamente destruida por el ejército israelí, al igual que otras muchas aldeas. Tuvieron que instalarse en Dair Al Asad aunque de forma clandestina porque durante el año que habían permanecido refugiados en El Líbano, las autoridades israelíes habían elaborado unos censos, y los que no figuraban en los mismos, no tenían derecho a vivir en el nuevo Estado de Israel.

Clandestino en su propio país y posteriormente ciudadano de segunda categoría en un Estado que le rechaza, el adolescente se refugia en los libros y plasma su identidad con lo único que le queda: el lenguaje. Se lanza a la escritura al mismo tiempo que a la acción política en el seno del partido comunista: a los veinte años publica su primer poemario, Pájaros sin alas, extraordinariamente lírico y muy influido todavía por la poesía árabe clásica. Cuatro años después publica el segundo: Hojas de olivo, mezcla de espontaneidad, musicalidad lirismo y mensaje directo, donde está patente el sufrimiento físico y psicológico de los palestinos dentro del Estado de Israel.

En el siguiente poemario, Enamorado de Palestina, de 1966, se advierte la influencia del Mahyar y de la escuela romántica, que se dejó sentir igualmente en sus contemporáneos de todo el mundo árabe. En esta fase su estilo se vuelve más delicado, menos directo, incluso sus denuncias de las condiciones políticas y sociales en la Palestina ocupada se expresan con menos amargura y más nostalgia.

La siguiente etapa poética de Mahmud Darwish se caracteriza por la innovación. En su afán de traspasar los cánones poéticos tradicionales, la voz del poeta sirio Muhammad Al Magut resonó en el joven Darwish como la voz del presente, junto con algunos poetas occidentales como Nazim Hikmet, Louis Aragon, Pablo Neruda o García Lorca, con los que en cierto modo se identificaba; y como muchos poetas árabes se sintió fascinado por T. S. Eliot.

Fin de la noche, de 1967, es el poemario que abre esta larga y madura etapa, en la que se advierte una mayor abstracción. Sin embargo, el poeta siempre preserva la claridad de expresión y universalidad de visión de su poesía utilizando símbolos enraizados íntimamente con su lugar de origen: roca, montaña, árbol, mar... y especialmente la tierra, que para él no tiene un significado únicamente político sino también sagrado, siendo a la vez lecho y sepulcro.

El siguiente poemario: Los pájaros mueren en Galilea, de 1969, es el que según Darwish marcó su primera mutación poética por la amplia utilización del símbolo y el mito, provocando una ola de rechazos. Le acusaron de haber renunciado a sus compromisos y a su concepción anterior de la poesía y de marcar una distancia entre la tierra y él. Este malentendido le persiguió desde sus comienzos pero siempre se resistió a esa "prisión atrayente" que para él suponía seguir estancado en la primera etapa, y escribió poemas todavía más "difíciles" que el lector inicialmente rechazaba pero poco a poco iba aceptando.

En Mi amada se despierta, de 1970, amplía el campo simbólico incluyendo figuras del pasado y acontecimientos históricos, tanto del mundo islámico como del cristiano. La figura más relevante es Cristo y el suceso más recurrente es la crucifixión, que tuvo lugar en Palestina, tierra a la que el poeta pertenece, lo cual le arma de una gran fuerza moral y abre ante él un vasto horizonte humano de esperanza y desafío.

El impacto de su mensaje poético, testimonio directo del sufrimiento y la humillación cotidianos en el Estado de Israel, así como su militancia comunista, no pasan inadvertidos ante las autoridades israelíes: le consideran demasiado peligroso para andar suelto y por ello le condenan a arrestos domiciliarios permanentes y numerosos encarcelamientos, lo cual le provoca un intenso deseo de libertad para dar rienda suelta a su creatividad.

Viaja con una delegación de la juventud comunista por diversos países socialistas europeos y, en lugar de regresar, decide instalarse en Egipto, proponiéndose firmemente mantener la distancia entre la práctica de la poesía y la cuestión nacional, aunque era plenamente consciente de que ponía en entredicho su mito. Sin embargo, el alejamiento físico de Palestina en lugar de apagarlo, alimentó el mito porque su voz permanecía en todos los lugares, y defendiendo su derecho a la experimentación, aún a riesgo de ruptura con sus lectores, desafió a los que pronosticaban que no escribiría un solo verso fuera de Palestina porque su vena poética dependía del contacto físico con el lugar, ignorando que la fidelidad de un poeta a los suyos no depende de una acción política directa sino de la sinceridad de la obra.

Su estancia fuera de Palestina supone un gran progreso en el campo de la creatividad: su poesía gana en complejidad y participa plenamente en la aventura de la modernidad poética, aunque nunca abandona su ternura inicial ni su capacidad de transmitir la experiencia palestina. Las imágenes siguen siendo ricas y luminosas, íntimamente ligadas a las experiencias vitales y con gran originalidad metafórica, como demuestra el poemario que abre esta tercera etapa: Amarte o no amarte, de 1972, del que destacan los conmovedores “Salmos” y el poema "Sirhán toma café en la cafetería", que sintetiza a la perfección el estado psicológico del poeta dirigiéndose desde fuera de Palestina a los árabes que permanecen en la tierra ocupada.

A comienzos del los años setenta se instala en Beirut, convirtiéndose en parte activa del movimiento literario libanés. Beirut se rinde ante el genio creador del poeta y desde entonces será su “segunda Haifa”, el ambiente idóneo para estimular su proyecto de renovación cultural. Allí dirige el centro de investigación de estudios palestinos y dos de las más importantes revistas árabes: Shuún filistiniyya y Al Karmel. Durante estos años, Darwish se convierte en la gran voz de su pueblo y se consagra como uno de los más grandes poetas árabes vivos, siendo también testigo de la guerra civil libanesa, tragedia que le inspira numerosos poemas desesperados.

En 1982, tras la invasión israelí del Líbano, Mahmud Darwish se ve obligado a abandonar aquel país para permanecer exiliado en Europa, principalmente en París, junto con estancias en Túnez. Es ésta una etapa de gran madurez artística -según sus palabras, al salir de Beirut se aproxima a la ribera de la poesía- en la que escribe poemas largos, teatrales, con un movimiento especial, numerosas imágenes poéticas y voces variadas. A veces el ritmo se acerca a las canciones con poemas sonoros que son puro canto, especialmente en el poemario Elogio de la alta sombra, de 1983, y el poeta parece que quisiera engañar a la realidad que le rodea, siendo su gran temor que el sueño que sustenta a él y a su pueblo se desvanezca como consecuencia de la interminable tragedia.

En Menos rosas, de 1986, sigue experimentando con la forma y con el ritmo, logrando poemas de exquisita perfección formal y a la vez sinceridad e intensidad de sentimientos. Mezcla de orgullo y desesperación, de resistencia y reconocimiento del monstruo dominante, el héroe de estos poemas lucha hasta el límite de su capacidad, a pesar del exilio y la derrota, aunque sin dejarse guiar por el optimismo fácil.

A comienzos de los años noventa, Mahmud Darwish se propone llevar a cabo un proyecto ambicioso: una epopeya lírica que libere el lenguaje poético hacia horizontes épicos. El punto de partida será la multiplicidad de los orígenes culturales, dentro de un espacio temporal visto a través de los prismas del pasado y del porvenir.

Dentro de esta producción, Once astros, de 1992, alcanza una altura poética insuperable en la meta que el autor se había trazado. Es un poemario único, en el sentido de que el poeta consigue despegarse del presente para encontrar en la Historia el lugar que le niegan en la tierra. De este modo, con una mayor capacidad lírica, da un paso de lo relativo a lo absoluto, inscribiendo lo nacional en lo universal.

Está compuesto por poemas largos, con una perfecta armonía entre las imágenes y el ritmo, y fuertemente marcados por grandes experiencias trágicas de la humanidad, como la guerra de Troya, las invasiones de los mongoles, la pérdida de Al Andaluz o el genocidio de los pueblos indios, con referencias constantes a personajes y a lugares históricos y míticos.

¿Por qué has dejado el caballo solo?, de 1995, es un poemario de profunda simplicidad y a la vez gran elaboración, una biografía poética -tal vez impulsado por el miedo de que el pasado se olvide o se deje escapar- con unos poemas de gran plasticidad en los que el poeta refleja, como en ocasiones anteriores había hecho, su gran sentido del ritmo.

En esta vuelta a las cosas primeras, tras una larga travesía poética que se rebela contra sí misma, el poeta se inspira en su intimidad profunda, que no puede desgajar de su entorno porque los elementos primeros tienen también un componente mítico o psicológico. De esta forma compone un canto épico y mítico que narra lo cotidiano pero también cuenta, quizá sin habérselo propuesto de forma premeditada, una historia colectiva.

Los siguientes poemarios: El lecho de una extraña, de 1999, y Mural, del 2000, están concebidos como obras arquitectónicas, con una estructura sólida y proporciones muy exactamente calculadas y realizadas con gran precisión. El resultado son unos poemas de gran sobriedad expresiva y a la vez extraordinaria finura, gracia y armonía, compuestos no sólo para ser recitados en su lengua original sino también para ser visualizados.

Firmemente decidido a ocupar el sitio que le corresponde en el panorama poético universal, el poeta trasciende la cuestión nacional para ensalzar su humanidad, aunque liberando a los poemas de un realismo excesivo.

Ambos poemarios están inspirados, sin duda, en experiencias vitales del poeta, especialmente Mural, en el que el Darwish muestra una gran maestría técnica, al tratarse de un largo poema en el que logra mantener continuamente una estructura y un ritmo armónicos, siendo asimismo admirable por la economía y la pureza de la composición.

El poema está basado en las visiones y sensaciones que le embargaron durante el breve espacio de tiempo en el que permaneció clínicamente muerto. Por ello, está concebido como una especie de fresco donde aparecen yuxtapuestas de forma impresionista diversas escenas que constituyen lo esencial de su trayectoria humana, salpicadas de diálogos y monólogos interiores.

Resulta sobrecogedora la absoluta soledad en la que el poeta se encuentra, convertido en palabra-idea, planteándose cuestiones esenciales que constituyen las preocupaciones más íntimas del ser humano, en un espacio luminoso y libre de barreras. En otra dimensión, es pura esencia fuera del cuerpo; no hay destino geográfico ni mapas sino extrañeza en un mundo extraño. El destierro y la lejanía están en su interior, y la vuelta a la que el poeta aspira es una vuelta al lenguaje, no al país, a los amigos ni a la amada.

Pero, contrariamente a lo que se pudiera pensar, la muerte no es algo terrorífico para el poeta sino un ser vivo, sometido a las normas que rigen a los seres vivos: se ríe, llora, teme, ama, añora y muere, estableciéndose entre ella y el poeta una relación extraña y contradictoria, mezcla de miedo y placer, desesperación y paz.

El lecho de una extraña, por el contrario, está compuesto íntegramente por poemas de amor en todas sus facetas, entremezclando, como ya lo había hecho anteriormente, la realidad con el mito y estableciendo numerosas relaciones ínter textuales, tanto con la tradición clásica árabe como con el mundo contemporáneo, suprimiendo de este modo las barreras culturales del arte.

Es resaltable a lo largo de la obra una gran austeridad poética: las imágenes quedan reducidas al mínimo para dar un mayor protagonismo a la palabra, auténtico elemento estructural de los poemas.

También el ritmo cobra un especial protagonismo en este poemario, en el que el autor despliega su amplia experiencia en las artes amatorias, mostrando la compleja relación hombre-mujer, en la que cada uno se refleja en el otro y a la vez es un extraño para el otro, con la inevitable sensación de soledad que ello provoca.

Hablando en su propio nombre y recreando sus propias experiencias, Darwish muestra una de las visiones más agudas de la creatividad poética árabe actual, ensalzando algo tan aparentemente sencillo y natural como es el amor a la vida y el goce del placer.

Desde 1996 vive en Ramalla, donde dirige la prestigiosa revista literaria Al-Karmel cuyos archivos fueron destruidos por el ejército israelí durante el asedio de la ciudad en el año 2002- aunque constantemente es requerido para dar recitales poéticos por todo el mundo árabe.

Su fama se ha extendido también a Occidente, donde goza de gran prestigio, como demuestran los diversos premios literarios obtenidos, entre ellos el Lannan Cultural Freedom Price, en el año 2001, y el premio Príncipe Claus de Holanda, en el 2004.



TENGO LA SABIDURÍA DEL CONDENADO A MUERTE

Tengo la sabiduría del condenado a muerte:

No tengo cosas que me posean.

He escrito mi testamento con mi sangre:

“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.

He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...

He soñado que el corazón de la tierra era mayor que

Su mapa

Y más claro que sus espejos y mi cadalso.

He creído que una nube blanca me

Ascendía,

Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.

Y al alba, la llamada del sereno

Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:

Vivirás en otro cadáver.

Modifica tu último testamento.

Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.

¿Hasta cuándo?, pregunto.

Esperaré a que mueras más.

No tengo cosas que me posean, respondo,

He escrito mi testamento con mi sangre:

“¡Confiad en el agua,

moradores de mis canciones!”

Y yo, aunque fuera el último,

Encontraría las palabras suficientes...

Cada poema es un cuadro.

Pintaré ahora para las golondrinas

El mapa de la primavera,

para los que pasan por la acera, el azufaifo

y para las mujeres el lapislázuli...

El camino me llevará

Y yo le llevaré a hombros

Hasta que las cosas recobren su imagen

Verdadera,

Luego oiré lo genuino:

Cada poema es una madre

Que busca a su hijo en las nubes,

Cerca del pozo de agua.

“Hijo, te daré el relevo.

Estoy encinta”.

Cada poema es un sueño.

He soñado que soñaba.

Me llevará y le llevaré

Hasta que escriba la última línea

En el mármol de la tumba:

“Me he dormido para volar”.

Y llevaré al Mesías zapatos de invierno

Para que camine como los demás

Desde lo alto de la montaña hasta el lago.


محمود درويش
لي حكمة المحكوم بالإعدام
ليَ حكمةُ المحكوم بالإعدامِ:

لا أشياءَ أملكُها لتملكني،

كتبتُ وصيَّتي بدمي:

"ثِقُوا بالماء يا سُكّان أُغنيتي!"

ونِمْتُ مُضرّجاً ومتوَّجاً بغدي...

حلِمْتُ بأنّ قلب الأرض أكبرُ

من خريطتها،

وأوضحُ من مراياها ومِشْنَقتي.

وهِمْتُ بغيمةٍ بيضاء تأخذني

الى أعلى

كأنني هُدْهُدٌ، والريحُ أجنحتي.

وعند الفجر، أَيقظني

نداءُ الحارس الليليِّ

من حُلْمي ومن لغتي:

ستحيا ميتةً أخرى،

فعدِّلْ في وصيّتك الأخيرة،

قد تأجَّل موعدُ الإعدام ثانيةً

سألت: الى متى؟

قال: أنتظر لتموت أكثر

قلتُ: لا أشياء أملكها لتملكني

كتبتُ وصيّتي بدمي:

"ثِقُوا بالماء

يا سُكّان أغنيتي!"

وأنا، وإن كنت الأخير

وأنا، وإن كُنْتُ الأخيرَ،

وجدْتُ ما يكفي من الكلماتِ...

كلُّ قصيدةٍ رسمٌ

سأرسم للسنونو الآن خارطةَ الربيعِ

وللمُشاة على الرصيف الزيزفون

وللنساء اللازوردْ...

وأنا، سيحمِلُني الطريقُ

وسوف أحملُهُ على كتفي

الى أن يستعيدَ الشيءُ صورتَهُ،

كما هي،

واسمَه الأصليّ في ما بعد/

كلُّ قصيدة أُمٌّ

تفتش للسحابة عن أخيها

قرب بئر الماء:

"يا ولدي! سأعطيك البديلَ

فإنني حُبْلى..."/

وكُلُّ قصيدة حُلمٌ:

"حَلِمْتُ بأنّ لي حلماً"

سيحملني وأحملُهُ

الى أن أكتب السطر الأخيرَ

على رخام القبرِ:

"نِمْتُ... لكي أطير"

... وسوف أحمل للمسيح حذاءَهُ الشتويَّ

كي يمشي، ككُلِّ الناس،

من أعلى الجبال... الى البحيرة


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¿QUIÉN SOY YO, SIN EXILIO?

Extraño como el río al borde del río...El agua

me ata a tu nombre. Nada me retorna de mi lejanía

a mi palmera: ni la paz ni la guerra.

Nada me incorpora a los Evangelios.

Nada... nada relumbra desde la costa del flujo

y el reflujo entre el Tigris y el Nilo.

Nada me desembarca de los navíos del faraón.

Nada me porta o me hace portar una idea: ni la nostalgia

ni la promesa. ¿Qué hacer? ¿Qué

hacer sin exilio y sin una larga noche

que escrute el agua?


El agua

me ata

a tu nombre.

Nada me lleva de las mariposas de mi sueño

a mi realidad: ni la tierra ni el fuego. ¿Qué

hacer sin las rosas de Samarcanda? ¿Qué

hacer en un lugar que pule los cantos con sus piedras

lunares? Ambos somos ligeros, como nuestras casas,

en los vientos lejanos. Somos amigos de los seres

extraños entre las nubes... dos restos de

la gravitación de la tierra de identidad. ¿Qué haremos? ¿Qué

haremos sin exilio y sin una larga noche

que escrute el agua?



El agua

me ata

a tu nombre.

No queda de mí más que tú, y no queda de ti

más que yo, un extraño que acaricia el muslo de su extraña. ¡Oh,

extraña! ¿Qué haremos con la tranquilidad que

nos queda y con una siesta entre dos mitos?

Nada nos lleva: ni el camino ni la casa.

¿Este camino ha sido siempre igual,

o nuestros sueños lo han cambiado

tras hallar, entre los mongoles, un caballo

en la colina?

¿Qué haremos?

¿Qué

haremos

sin

exilio?




من أنا، دون منفى؟

غريبٌ على ضفة النهر، كالنهر... يربطني

باسمك الماءُ. لا شيءَ يُرْجعُني من بعيدي

إلى نخلتي: لا السلامُ ولا الحربُ. لا
شيء يُدْخلني في كتاب الأناجيل. لا
شيء... لا شيء يُومِضُ من ساحل الجَزْر
والمدّ ما بين دجلة والنيل. لا
شيء يُنزلني من مراكب فرعون. لا

شيء يَحملني أو يُحَمِّلني فكرة: لا الحنينُ
ولا الوَعْدُ. ماذا سأفعل؟ ماذا

سأفعل من دون منفي، وليلٍ طويلٍ

يُحَدِّقُ في الماء؟

يربطُني

باسمكِ

الماءُ ...

لا شيء يأخذني من فراشات حلمي

إلى واقعي: لا الترابُ ولا النارُ. ماذا

سأفعل من دون وَرْدِ سَمَرقندَ؟ ماذا

سأفعل في ساحةٍ تصقلُ المُنشدين بأحجارها

القمريَّةِ؟ صِرْنا خَفِيفَيْنِ مثلَ منازلنا

في الرياح البعيدةِ. صرنا صَديقيْنِ للكائنات

الغريبةِ بين الغيوم ... وصرنا طليقيْن من

جاذبيَّة أرضِ الهُويَّةِ. ماذا سنفعل ... ماذا

سنفعل من دون منفى، وليلٍ طويلٍ

يُحَدِّقُ في الماء؟

يربطني

باسمك

الماءُ ...

لم يبقَ منِّي سواكِ، ولم يبق منك

سوايَ غريبا يُمَسِّدُ فخْذ غريبته: يا

غريبة! ماذا سنصنع في ما تبقى لنا

من هُدُوءٍ ... وقَيْلولةٍ بين أسطورتين؟

ولا شيء يحملنا: لا الطريقُ ولا البيتُ.

هل كان هذا الطريق كما هُوَ، منذ البداية،

أم أنَّ أحلامنا وَجَدَتْ فرسا من خيول

المَغُول على التلِّ فاسْتبْدَلتنا؟

وماذا سنفعلُ؟

ماذا

سنفعلُ

من

دون

منفى؟

YABRA IBRAHIM YABRA

Yabra Ibrahim Yabra nació en Belén en 1920. Estudio en Jerusalén y posteriormente en Gran Bretaña (Exeter y Cambridge) y en Estados Unidos (Harvard). En 1948, tras la implantación del Estado de Israel, tuvo que huir de Palestina y se estableció en Iraq donde permaneció hasta su muerte en 1994. En la capital iraquí participó con Buland Al Haydari y Badr Shakir Al Sayyab en la creación de una nueva poesía que rompía con los moldes de catorce siglos.

Es uno de los principales intelectuales árabes contemporáneos, con una amplia producción literaria que abarca novela, poesía, crítica literaria y traducción.

Entre 1982-1990 fue presidente de la Unión de críticos iraquíes y miembro de la Unión de escritores de Iraq y de la Asociación internacional de críticos de arte, con sede en París. También fue miembro de honor de la Asociación de traductores iraquíes y de la Asociación de artistas iraquíes.

Su intensa actividad intelectual fue reconocida con numerosos premios, entre ellos el Targa Europa Prize for culture, Roma, 1983. El primer premio de la Kuwaiti Foundation for Scientific Achievement, en 1987. El premio nacional iraquí de novela en 1988. La medalla de las Letras y las Artes en Jerusalén, en 1990. La medalla de las Letras de Túnez, en 1991. El premio a su labor de traductor, concedido por la Universidad de Columbia, en 1991. Además, su nombre fue mencionado en alguna ocasión como candidato al premio Nobel de literatura.

Entre sus obras poéticas destacan: Tammuz fi l madina (Adonis en la ciudad) (1959), Al madar al muglaq (La órbita cerrada) (1964), Lawat al shams Congoja del sol) (1978).

Como poeta árabe de vanguardia, es consciente de la importancia de la innovación en el pensamiento árabe, en la literatura y en la vida en general, y a la vez se identifica con el pensamiento romántico occidental, tanto desde el punto de vista estético como por la defensa del individualismo. No obstante, como palestino, expresa en su poesía el intenso sufrimiento de su pueblo, recreando momentos de angustia e indignación ante la masacre palestina.





Balas

en la noche de luna llena

surcaron las colinas y los caminos.

Balas

chocaron contra los muros

y golpearon las puertas y las ventanas.

Iban dirigidas a los corazones y a las entrañas.

Balas

por detrás de las piedras,

a través de los desfiladeros,

por detrás de los sacos de arena.

Balas.

Se esparcen por las piedras arrayanes de sangre

y se pegan adornos de sangre en las paredes.

Balas

y gelignita

arrojan los cuerpos a las hienas.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,

regamos las vides pero no bebimos el vino.

En vano se bañó nuestra noche con la fragancia de los naranjos.

Nuestra sangre corre por la tierra roja

y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.

Cerrad las puertas,

apartaos de las ventanas,

ocultaos de la luna,

protegeos de la noche.

Pero las puertas son de madera

y las ventanas no se construyen para evitar

el aire, la luna,

la gelignita

y los colmillos de las hienas.

El corazón es de hierro pero

para las balas, la gelignita y los colmillos

es más débil que la madera.

Los brazos de Fátima rodean el cuerpo de Hasan:

una alberca de sangre,

y del padre de Hasan no queda

más que el qunbaz hecho jirones.

Buscadlos bajo las piedras

y juntad los brazos a los cuerpos.

Sembramos el trigo pero no lo recogimos,

regamos las vides pero no bebimos el vino.

En vano se bañó nuestra noche en la fragancia de los naranjos.

Nuestra sangre fluye por la tierra roja

y sobre las piedras.

Buscad nuestras manos bajo los ejércitos de hormigas.

Balas

golpean las piedras.

Gelignita.

La noche se desgarra

entre nuestros olivos y viñas.



Del poemario Tammuz fi l madina (Adonis en la ciudad). Beirut, 1959.

* QIBYA es un pueblo palestino de Cisjordania, cuyos habitantes fueron masacrados por tropas israelíes en la tarde del 14 de octubre de 1953. El primer ministro israelí, Ariel Sharon, fue quien dirigió las tropas en aquel día.



LLENÉ UNA COPA CON MIS PALABRAS
(De cualquier poeta a cualquier lector)



Llené una copa con mis palabras,

las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer

y las escancié generosamente

en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.

Y dijeron amor y la mejor broma,

y el deseo se tornó en palabras

que salían de gargantas de oro, de gargantas de plata,

en las que tarareaban las palabras

y hacían albórbolas en las bodas de nuestras aldeas...

Llené una copa con mis palabras,

las destilé, las hice fermentar, las dejé envejecer

y las escancié generosamente

en las bocas de quienes las deseaban para expresarse.

Y dijeron odio y la broma más amarga,

y la puñalada se tornó palabra

que salía de gargantas de cobre, de gargantas de plomo.

En ellas se carcajeaban las palabras, ladraban,

y ladraban las prostitutas en los arrabales de la ciudad.

Este es nuestro vino: nuestras palabras destiladas

para que peregrinen por nuestras entrañas,

para que las sintamos bullir en nuestra sangre,

para que nos aterren las visiones.

Escanciamos las palabras con cicatería

a quienes nos aman y a quienes nos odian

y les sueltan, como el vino,

el corazón y la lengua.

Os mantenemos ocupados,

al menos durante una noche,

con nuestras entrañas, nuestra sangre y nuestras visiones.




Del poemario Tammuz fi l madina (Adonis en la ciudad). Beirut, 1959.

SAMIH AL QASIM

Poeta palestino, nacido en Rama (Galilea), en 1939. Ha permanecido en los territorios palestinos ocupados en 1948 que actualmente constituyen el Estado de Israel. Fue encarcelado en diversas ocasiones por su actividad política a favor de la causa palestina. En la actualidad es uno de los poetas árabes más destacados, habiendo publicado más de veinte libros de poesía.


ALFABETO DE LA VIDA

Mim
Mi alegría de ti

No me otorga felicidad.

Que mi tristeza por ti

Me la otorgue.

Ya
Oh dispersión eterna,

Te abrazo,

Me convierto en ti

Y me balanceo al borde de la locura,

Ruiseñor en la tempestad,

Tempestad en la fiebre,

Al borde de la locura.

¿Quién soy yo para soportar toda esta pasión?

Deslízate, pie,

Y que la oscura lila goce

De mi recuerdo estallado

En el abismo de la locura.

La
Entre el alba y el alba estaremos solos,

Tu pudor angelical estará con nosotros,

Frente a mi osadía,

El mundo estará con nosotros

Y estaremos solos.

Entonces, ¿eso es el amor?

Al alba

La tibieza de tu cuello sobre mi brazo me despierta,

Un mechón de tu cabello fino tiembla

En el jazmín de tu respiración,

Tu respiración rítmica cual plegaria.

Hundo mi rostro en tu regazo y lloro.

Que las mariposas y los pájaros vengan

A vivir con nosotros,

Que el cristal de la ventana y la ventana sepan,

Que el pequeño limonero y el jardín del cielo sepan,

Que el mundo entero sepa que vivimos.

Con las manos unidas,

Hemos traspasado el milagro con el milagro.

Dal
Cuando paso junto a ellos

La gente se burla de mis murmullos

Y de mi risa,

Se compadece del viandante extranjero

Y reza una oración por mi juventud

Perdida en la locura.

Perdonémosles, oh amada alejada de mí,

Porque ellos no te ven caminando a mi lado.

Perdonémosles, oh amada.

Ya
Entre la tarde y la tarde me quedo solo

Y se queda conmigo el valium tranquilizante,

Se queda conmigo el escandaloso Albinoni

Y me quedo solo.

Mi cuerpo está habitado por ti, alejada de mí,

Mi alma está fundida contigo por los siglos de los siglos.

Amén.

Como si jamás hubieras existido,

Como si existieras desde siempre,

Eso es el amor.



MUIN BASISU (1927-1984)


TRES MUROS PARA LA SALA DE TORTURA

Al alba

Yo resistiré...

Mientras haya en el muro una página en blanco

y no se derritan los dedos de mi mano.

Aquí, alguien pulsa

un mensaje a través del muro.

Nuestros hilos se han convertido en nuestras venas,

las venas de estos muros.

Toda nuestra sangre se derrama

en las venas de estos muros...

Un mensaje a través del muro:

Ellos han cerrado una celda,

han matado a un prisionero,

han abierto otra celda

y han llevado a un prisionero...



A mediodía

Ellos me han puesto delante el papel,

me han puesto delante el lápiz,

me han puesto en la mano la llave de mi casa.

El papel que han querido manchar

ha dicho: ¡Resiste!

El lápiz cuya frente han querido mancillar en el barro

ha dicho: ¡Resiste!

La llave de la casa ha dicho:

En nombre de cada piedra

de tu humilde casa ¡Resiste!

Un golpe en el muro

es el mensaje de una mano rota

que dice: ¡Resiste!

Y la lluvia cae

golpeando el techo de la sala de tortura.

Cada gota grita: ¡Resiste!



Al ponerse el sol

Nadie está conmigo,

nadie oye la voz de este hombre,

nadie lo ve.

Cada noche, cuando los muros

y las puertas se cierran...

él sale de mis heridas sangrantes

y camina por mi celda.

Soy yo.

Es como yo.

Le veo de niño

y con veinte años.

Es mi único consuelo,

mi único amor.

Es la carta que escribo cada noche

y el sello para el amplio mundo

y el pequeño país.

Esta noche lo he visto

saliendo de mis heridas

sombrío, torturado, triste,

caminando en silencio, sin decir

nada, como si dijera:

No me volverás a ver si confiesas,

si escribes...



LA ROSA Y EL PÁJARO

El pájaro ha jugado

a su gran juego.

Ha creado la rosa, le ha dado

forma en seis días

y el séptimo día se ha dormido.

El pájaro se ha cansado de crear,

de dar forma, y se ha dormido.

El pájaro se ha dormido

y la rosa gira sin cesar

en torno al pájaro...

¡Despierta, pájaro!

Que la rosa se tambalea

y está a punto de caer en un pozo

llamado jarrón de flores.

¡Despierta, pájaro!

Por tu plumaje reptan las polillas

y un batallón de hormigas concentrado en

tus alas está a punto de arrancártelas.

¡Oh, pájaro!

La rosa se tambalea, se tambalea, se tambalea,

está a punto de caer, pájaro.

Despierta, pájaro.

Despierta, pájaro.

Despierta, pájaro.



YO, TÚ, ÉL

En su vocabulario no había árboles

ni flores...

En su vocabulario no había pájaros.

Sólo sabía lo que le habían enseñado:

matar a los pájaros,

y mató a los pájaros,

odiar a la luna,

y odió a la luna,

tener un corazón de piedra,

y tuvo un corazón de piedra,

a gritar: “¡Viva lo que sea!”

“¡Abajo lo que sea!”

“¡Muera lo que sea!”.



En su vocabulario no había árboles,

en su vocabulario no había

tú ni yo

porque él debía matarnos

a ti y a mí.

Sólo sabía lo que

le habían enseñado:

matarnos a ti y a mí.



ENCUENTRO CON UN HOMBRE CUYO NOMBRE ERA ÉL

Él: ¿Qué noticias hay en la tierra?

- Perdón, la tierra gira y Egipto

También gira, pero...

Él: Pero ¿qué?

No entierres secretos en tu pecho.

- ¿ Subo el volumen de la radio?

Él: No. Aquí estás seguro.

Di lo que quieras.

- Estás a punto de convertirte en un mito.

Él: Eso no me alegra en absoluto.

Quien haga de mí un mito, me reniega.

No soy una imagen en el muro.

A Egipto le basta con las tres pirámides,

no tiene necesidad de una cuarta.

Prefiero ser ventana en una casa

a ser estatua en una calle.

- Y tu mausoleo...

Él (interrumpiendo):

Eso es lo que me empieza a preocupar

porque rechazo que se convierta en la lámpara de Aladino

que frote el impedido

o el pájaro ruc que se cuelga con las alas

a falta de manos.

Yo no soy una puerta

que se abre con un eslogan

y se cierra con otro eslogan.

Quien me cuelga en el ojal de su abrigo

o me momifica en su boca

no cree en mí.

Yo no soy un muro que cura al leproso

y al sarnoso si lo tocan.

No tengo nada que ver con eso.

¿Hay algo más?

- Temo que te conviertas en algo

sobrehumano.

Él: Cuando Dios ama a un ángel,

le convierte en un hombre.

- Tu muerte nos ha sorprendido.

Era el sufrimiento de la vida.

Él: No. Era la revolución, “otro julio”,

la revolución del hombre contra el mito.

(Telón)

IBRAHIM NASRALLAH

Poeta y novelista palestino, nacido en 1948. En la actualidad reside en Jordania. Entre sus obras destacan: La lluvia en el interior, Las tormentas del corazón, El escándalo del zorro, En el nombre de la madre y del hijo, Las aves de la advertencia.



EXTRANJEROS

¡Qué oscuros son!

¡Qué tontos son!

¡Qué cabreo tienen sus pequeñas y las mujeres!

¡Éstos han venido extranjeros!

Y han vuelto a sus casas extranjeros.

Así, se han sentado a pensar tranquilamente.

Los asientos.

Al atardecer.

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RESIDENCIA

Un asiento

paseando

entre la gente,

y la gente en el autobús.

El asiento se alegrará igual que yo

cuando venga

y lo elija de entre muchos asientos

para que habite en él

una mujer impresionante.

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ADVERTENCIA

Hay algunos asientos

quizá no les gusten algunos poemas pegajosos

ni la riada de las charlas pesadas.

Prestad atención,

quizá van a tirar a los sentados.

A quienes se sienten encima de sus corazones,

los tirarán hasta el fondo del infierno

dentro de poco.

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TRAMPA

Un asiento

va a invitar a mis pasos libres

a que descansen

para que él ande en mi lugar

y conozca el sabor del correr con el viento.

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UN DESCANSO

Los asientos no se acuerdan de nada

pero se han sentado igual que nosotros,

aquí descansan

para contar las hojas de este otoño.

El otoño es amplio

y cuando llega la cuenta al cuarenta

el viento vendrá y volverá de todas partes,

se meterá con ellos y los desordenará.

Los asientos no se acuerdan de nada

pero se han sentado aquí igual que nosotros

... descansan.

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SEPARACIÓN

Un asiento en el jardín

y un frío negro.

Un silencio inmenso ha caído

desde la altura del espacio,

llegando al sorprendido momento.

Estaban aquí los dos,

hace cinco minutos,

han hablado mucho

y no han dejado

más que el frío de dos manos en su pecho

y el llanto de una rosa marchita.

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UN FIN

Unos asientos de piedra

en la arena.

Aquí... desde hace siglos

ha pasado por encima de ellos la oscuridad,

y han pasado épocas.

¡A cuántos reyes y emperadores vieron entronar

como si el tiempo no fuera a cambiar!

Eran unos asientos orgullosos de la seda

y de las nubes de perfume,

ahora sueñan con cualquier gente,

gritan...

lloran.

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MUERTE

Los asientos se reirán

cuando los abandonemos

seguros de que estamos de acuerdo.

Los asientos

nos perseguirán para ver nuestro silencio

en las camas

o alrededor de las mesas.

FADWA TUQAN


EN LAS OLAS

Aquella noche

Las caras se desvanecieron en torno nuestro

Y todo desapareció

Menos el brillo azul de

Tus ojos y la llamada

En aquel brillante azul

Donde mi corazón

Navegó cual barco

Guiado por las olas.

Las olas nos condujeron

A un mar sin playas,

Sin límites

Y sin resistencia

A que las olas contaran

La eterna historia de la vida

Resumida

En una mirada.

Y la tierra se inundó con

El impulso de la marea, el viento y la lluvia.



Aquella noche

Mi jardín se despertó

Y los dedos del viento

Arrancaron su cercado.

En mi jardín, la hierba,

Las flores y los frutos se estremecieron

Con la danza del viento y la lluvia.

Todo se desvaneció

Aquella noche

Menos el brillo azul de tus ojos

Y la llamada

En el brillante azul

Donde mi corazón navegó

Cual barco guiado por las olas.



(Del poemario: Ante la puerta cerrada (1967)


SÓLO QUIERO ESTAR EN SU SENO

Sólo quiero morir en mi tierra,

Que me entierren en ella,

Fundirme y desvanecerme en su fertilidad

Para resucitar siendo hierba en mi tierra,

Resucitar siendo flor

Que deshoje un niño crecido

En mi país.

Sólo quiero estar en el seno de mi patria

Siendo tierra

Hierba

O flor



(Perteneciente al poemario: La noche y los jinetes (1969).